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09 octubre, 2009

El invitado de este fin de semana

En el grupo de Ío se ha implementado el préstamo domiciliario de los libros que los niños llevaron al aula al inicio del curso, con el fin de que pudieran intercambiar y compartir sus lecturas.
Este fin de semana, Ío trajo a Carlos, un libro de Ivar da Coll.

En la página de la editorial del libro, Alfaguara, comentan cuáles son los objetivos de este libro (aparte del disfrute del lenguaje escrito):


LINGÜÍSTICOS
• Leer con expresividad y comprender el significado de un fragmento narrativo, prestando
especial atención a la correcta vocalización de palabras y a la entonación de frases y
expresiones exclamativas e interrogativas.
• Reconocer personajes, identificar al protagonista y las relaciones entre los personajes y el
protagonista.
• Ordenar y describir una secuencia temporal.
• Nombrar el lugar y las acciones que realizan los personajes.
• Ejercitar el vocabulario relacionando colores y objetos.
OTRAS ÁREAS CURRICULARES
• Realizar pequeños acercamientos a fenómenos relacionados con la luz y el color.
• Mostrar curiosidad por conocer canciones de cuna de diferentes países.
EDUCACIÓN EN VALORES
• Aprender a compartir los afectos con el nuevo hermanito que llega a casa o con otros niños.

Luego les platico cómo nos fue al leer este libro.

20 septiembre, 2009

De la Red

En el sitio de Red Escolar, buscando actividades para estos niños, me encontré con estos textos, a los cuales se accede a través del vínculo correspondiente. Para ir leyendo de a poquito.

Formación de lectores

Felipe Garrido. El buen lector se hace, no nace
Reflexiones sobre la lectura y formación de lectores

Graciela Montes. La formación de lectores y el llanto de cocodrilo


Lectura y reflexión

Daniel Pennac. Los derechos imprescindibles del lector

Daniel Pennac. ¿Dónde encontrar tiempo para leer?

Alejandro Aura. ¿Cómo se ve el crepúsculo?

Mónica Lavín. Leer como rebeldía

Graciela Montes. Realidad y fantasía o cómo se construye el corral de la infancia

Evelyn Arizpe. Poderes reales y fantásticos en la literartura para niños y jóvenes

Ma. Eugenia Dubois. La lectura y los valores en el pensamiento de Louise Rosenblatt Lectura, escuela y valores

Ma. Teresa Compeán de Cabrera. La lectura y los valores


Lectura en voz alta

Felipe Garrido. Cómo leer (mejor) en voz alta
Una guía para contagiar la afición a leer

Xavier P. Docampo. ¿Cómo se lee un cuento?

Yolanda Sassoon. Recomendaciones para leer en voz alta


Comprensión lectora

Nora Patricia Olarte. El problema de la comprensión lectora

16 septiembre, 2009

La fresa traviesa, piña para la niña

La hora del cuento de hoy, día de la Patria, resultó muy provechosa. Tanto así, que escribí un pequeño texto en el portal de la librería Gandhi dando mi opinión sobre el libro con el que seguramente están soñando Ío y Bruno en estos momentos. Esto fue lo que anoté allá:

Para invitar a los niños a la lectura no hay nada como libros de éstos: sencillos pero muy didácticos. El texto se compone por pequeñas poesías a propósito de frutas mexicanas, cuyos nombres vienen en distintos colores. Las ilustraciones dan una idea al lector sobre el tamaño de las plantas en
relación a una persona. La portada sirve para introducir el concepto de bodegón como tema pictórico. Todo es saber explotar el librito.

Y es que sí: el ejemplar es pequeño, pero sólo en tamaño.

Este libro lo leímos hoy para dormir. Tiene mucho tiempo que lo compramos, y de hecho ya lo habíamos abordado en otro momento, pero hoy pudimos darle un tratamiento más completo.

La dinámica que seguimos fue la siguiente: pregunté a los todavía insomnes cómo se llama el libro. Respondió Ío (acertadamente, pues recordemos que ya en segundo grado, si no leyera, estaría yo jalándome la greña). Les pregunté entonces de qué creen que trata. Respondieron ambos.

Les hice notar la portada: ¿qué está fotografiado ahí? ¿Cómo se llaman esas frutas? ¿Las conocen? ¿Saben qué nombre reciben los dibujos, pinturas o fotografías que se tratan sólo de comida? Y ahí introduje el concepto de bodegón como tema plástico.

De ahí pasamos, texto por texto, a la lectura; cada uno de ellos abarca dos páginas con sendas ilustraciones: a la izquierda (página par) la fotografía de la fruta y a la derecha, un dibujo que representa a la planta y a Traviesa, protagonista "indirecta" del libro. La niña está sólo dibujada a tinta; la planta, a todo color. Se representa muy bien la proporción vegetal-humano.

Recordemos las etapas de conceptualización de la escritura de ambos niños: completamente alfabética (ya hasta está aprendiendo la letra cursiva, mi niña) y presilábico, Bruno.

Los interrogué sobre la planta que aparece en el lugar de mayor visibilidad. Les hice notar cuántas "Traviesas" caben en la planta. A continuación leí la estrofa completa. A Bruno le preguntaba "¿qué crees que diga aquí?", señalando la palabra a color (que es el nombre de la fruta). A Ío le preguntaba cuáles palabras rimaban, y le remarqué que éstas van al final de cada renglón... ¿y cómo se llaman los renglones que riman? ¡Versos!

De pronto le decía: "tú y yo leemos juntas". A Bruno: ¿te gusta esta fruta? ¿En qué película sale tal o cual (por ejemplo el nopal)? ¿De qué color es la fruta? ¿Cuál es su forma?

Vuelta a leer el texto (poema) completo haciendo énfasis en el ritmo.

En algunos casos, resaltar cuestiones ortográficas: "Ío, ¿por qué hay lleva hache? ¿por qué ay no lleva?

En otros casos, predicción: tapando la segunda parte de un poema: "¿con qué palabras rima sabía?"

En el caso del nopal, les dejé tarea: ¿en dónde, en qué dibujo famoso aparece un nopal? Mañana les pregunto.

Ahora que visito la página del hogar del libro que hoy nos ocupa, entiendo a la perfección que Dime, Traviesa, qué fruta es ésa pertenezca a la colección de Bibliotecas de Aula para preescolar.

11 septiembre, 2009

Las vidas

Hoy Bruno me hizo la pregunta más ocurrente que recuerdo de los últimos tiempos:
--Mamá, ¿cuántas vidas tengo yo?

Ocurrió a raíz del libro que estamos leyendo últimamente: Aristóteles, el mejor gato para una bruja de King-Smith, Dick, editado por Santillana (Alfaguara), dentro de la colección "Para los que empiezan a leer". Como se imaginarán, la historia gira a partir de un gatito que acaba de nacer, y un dato que tienden a recordar los niños es que su madre no le dice que tiene 9 vidas. El texto nos va narrando las aventuras de Aristóteles, que encuentra en Belladona (una bruja) un ama que lo cuida aunque él no esté muy de acuerdo en las formas. Nos cuenta sus aventuras y la manera en que se da cuenta de cuántas vidas goza.

Buscando un poco en la red, nos encontramos esta guía de actividades para realizar tanto estrategias de lectura como vinculación del contenido con otros temas transversales o programáticos. Espero que les guste.




22 septiembre, 2008

Portadores de texto

Dicen los que saben, que es más importante vivir dentro de un ambiente alfabetizador que aprender a descifrar las letras, las palabras, y hasta los números de manera automática.

En esta ocasión presentamos a ustedes dos fotos del archivo, donde se puede observar a Bruno (sí, de cabello a lo hippie) enfrentándose a un periódico para tratar de leer alguna noticia interesante. Creo que fue en enero de 2007.


Posted by Picasa

24 agosto, 2008

La lectura en el camino


Aún sin entrar del todo a la escuela, es decir, sintiéndose todavía en vacaciones (porque la presión de la primera semana fue bastante "llevadera"), así podíamos observar a Ío. Con interés y curiosidad hacia la lengua escrita, y ya capaz de leer en silencio ("en su cuerpo", como ella dice).
Procuraremos no descuidar el ambiente alfabetizador que tan buenos resultados nos ha dado y propiciar en Bruno los mismos aprendizajes "naturales" de la mencionada lengua escrita.

(Al respecto, tendríamos que escribir algo, ya que estamos dedicados a su estudio, ¿verdad? Pediremos al señor Cronos un poco de piedad y una limosnita para poder sentarnos a redactar en este blog algo sobre esto.)

06 junio, 2008

La "V"

¿Cómo llaman ustedes a esa letra? ¿Uvé? ¿V chica? ¿Vé?

Pues el otro día estábamos buscando unas películas en la casa, en lo que se llama Digital Video Disc, o sea, DVD.

Entonces, le digo a Ío, "mira, aquí está el DVD" (o sea: devedé) y lee: "dé... uvé... dé... ¡no es devedé, es deuvedé!!!". Entonces, tragándome las burlas hechas hacia los castellanos de la península, tuve que decirle "tienes razón" y ahora procuro evitar nombrar la abreviatura de esos discos para no tener que decirles "deuvedé" que, efectivamente, sería el sustantivo correcto. De todos modos, cuando lo olvido y los nombro (devedé), hay alguien atento que me corrige de inmediato.

Snif.

21 mayo, 2008

La lectura en edad preescolar

Hemos estado muy interesados en imbuir a nuestros hijos del placer por la lectura.

Sin embargo, reconocemos que a últimas fechas hemos dejado un poco de lado las actividades relacionadas con ese tema debido --me imagino, al tratar de buscar explicaciones-- a que Ío ya ha comenzado a descifrar sola palabras y frases enteras, y que su interés parece no decrecer.

Sin embargo, hoy que asistí a una plática en el Jardín Experimental, recuerdo que es algo que no debe cesar: el placer de leer juntos y sobre todo de que los esfuerzos hacia Bruno todavía no deben caer.

En la plática nos decían acerca de la importancia de que los niños tengan otros referentes para poder explicar lo que sienten "dentro", y eso me trajo a la memoria aquel famoso 30 de enero de 2007, cuando durante una fiesta ocurrió lo siguiente:

Ío y Bruno habían conseguido sendos globos, que en un principio se encontraban en el techo. Le dijimos a Ío que amarrara el suyo a su silla, e igual Bruno. Sin embargo, durante el episodio de la piñata y la recogida de dulces, una niña agarró el globo de Ío. Obviamente yo no me iba a poner a pelear con una niña, que además parecía algo menor que ella. Entonces le dije: "Ío, si no vas y se lo quitas, se va a quedar con él; tienes que defenderte sola".

(Imagino que haciendo un gran esfuerzo, pues no acostumbra la violencia con otros niños), Ío fue y se lo quitó. La niña, como se imaginarán, se puso a llorar pero yo estaba algo tranquila de que el llanto ése ya no me tocaba a mí enjugarlo. Toda rubicunda, me dijo "sentí que mi pajarito del alma abría el rincón de lo malo". Esta última palabra la dijo con una emoción especial, con un tono precisamente como de maldad.

¿Por qué viene al caso esta anécdota? Es que hace tiempo leímos con ella (durante varias noches, eso sí) el libro El pájaro del alma, de Mijal Snunit, editado por el Fondo de Cultura Económica. Es un libro muy espiritual, que nos habla sobre lo que sentimos y cómo podemos externarlo. Amén de las ilustraciones, transcribo aquí algunas partes que alguien más se ha dado a la tarea de transcribir:

Hondo, muy hondo, dentro del cuerpo habita el alma.
Nadie la ha visto nunca, pero todos saben que existe.
Y no sólo saben que existe, saben lo que hay en su interior.

Dentro del alma, en su centro, está, de pie
sobre una sola pata, un pájaro: el pájaro del alma.
Él siente todo lo que nosotros sentimos.

Cuando alguien nos hiere, el pájaro del alma
vaga por nuestro cuerpo, por aquí, por allá,
en cualquier dirección, aquejado de fuertes dolores.

Cuando alguien nos quiere, el pájaro del alma salta,
dando pequeños y alegres brincos, yendo y viniendo,
adelante y atrás.


Cuando alguien nos llama por nuestro nombre (...)

Cuando alguien se enoja con nosotros, se encierra
en si mismo silencioso y triste.
Y cuando alguien nos abraza, el pájaro del alma,
que habita hondo, muy hondo, dentro del cuerpo (...)

Hasta ahora no ha nacido hombre sin alma.
Porque el alma se introduce en nosotros cuando nacemos,
y no nos abandona ni siquiera una vez mientras vivimos.
Como el aire que el hombre respira
desde su nacimiento hasta su muerte.

Seguramente quieres saber de qué está hecho
el pájaro del alma. ¡ah! Es muy sencillo:
está hecho de cajones y cajones,
pero estos cajones no se pueden abrir así nada más.
Cada uno está cerrado por una llave muy especial.
Y es el pájaro del alma el único que puede abrirlos.
¿Cómo? (...)

Un cajón para la alegría y un cajón para la tristeza,
un cajón para la envidia y un cajón para la esperanza,
un cajón para la decepción y un cajón para la desesperación,
un cajón para la paciencia y un cajón para la impaciencia.

También hay un cajón para el odio y otro para el enojo,
y otro para los mimos. Un cajón para la pereza
y un cajón para nuestro vacío,
y un cajón para los secretos más ocultos,
(éste es un cajón que casi nunca abrimos).
Y hay más cajones.
También tú puedes añadir todos los que quieras.


A veces el hombre puede elegir y señalar al pájaro
qué llaves girar, y qué cajones abrir.
Y a veces es el pájaro quien decide. (...)

Y sucede que el hombre sin desearlo siente celos;
y sucede que quiere ayudar, y es entonces cuando estorba.
Porque el pájaro del alma no es siempre obediente,
y a veces causa penas...

De todo esto podemos entender que,
cada hombre es diferente
por el pájaro del alma que lleva dentro.
Un pájaro abre cada mañana el cajón de la alegría;
la alegría se desparrama por el cuerpo,
y el hombre está dichoso. Otro pájaro abre, en cambio,
el cajón del enojo; el enojo se derrama,
y se apodera de todo su ser.
Y mientras el pájaro no cierra el cajón,
el hombre continúa enojado.

Un pájaro que se siente mal (...)

Y lo que es más importante:
hay que escuchar atentamente al pájaro.
Porque sucede que el pájaro del alma nos llama,
y nosotros no lo oímos. ¡Qué lástima!
Él quiere hablarnos de nosotros mismos,
quiere platicarnos de los sentimientos
que encierra en sus cajones.

Hay quien lo escucha a menudo.
Hay quien rara vez lo escucha.
Y quien lo escucha sólo una vez.

Por eso es conveniente ya tarde (...)

11 octubre, 2007

El audiolibro que grabamos

Sin duda, las tecnologías de la información y la comunicación deben apoyar la labor tan grande que tiene la escuela pública, en todos sus niveles.

Como les comentábamos en una entrada anterior, en el jardín de Ío algunos padres grabamos audiolibros para fortalecer el ambiente alfabetizador que promueve, desde hace ya varios ciclos, la biblioteca "Kiosko del saber", propia del mismo.

¡Pues bien! Se ha completado el proceso de producción y ya nos entregaron los primeros 24 ejemplares con su disco incluido.

Muchos argumentarán en contra de los audiolibros en el sentido de que el niño realizará un esfuerzo nulo por querer leer al tener disponible un disco que basta --bastaría-- escuchar. Pero no. Yo creo que depende, como en muchas otras cosas, del modus operandi, del cómo se utilice. Imaginar maneras para motivar al niño a la lectura a partir de un libro escuchado dependerá, ni más ni menos, que de los propios padres, ya que los libros son para préstamo domiciliario (hasta el momento, de manera exclusiva).

Nosotros estamos muy contentos porque nos prestaron --a los padres participantes, y no a los niños-- el primer producto, la primera tanda de audiolibros, para conocerlos y disfrutarlos el fin de semana. Y vaya que ya comencé a hacerlo: he convertido los dos a MP3 para poder mostrar a ustedes cómo la iniciativa de un grupo de maestras que han comprendido a la perfección, sumado al entusiasmo de los padres por colaborar en la formación de los hijos, y a una persona que con buena voluntad y conocimientos técnicos hizo posible la producción de los audiolibros dan como resultado un texto nuevo, atractivo para los niños y que sin duda señala los caminos posibles a seguir a partir de un lineamiento específico como lo es el PEP 2004.

La mamá de Ío (y Bruno) grabó Me gusto.


El papá de Ío (y Bruno) grabó Cosas que pasan (de la conocida Isol).


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Por cierto, no puedo dejar de manifestar mi inconformidad con el servicio de podomatic, ya que he tenido muchos problemas con mi podcast académico (incluso me han borrado todos los archivos que había publicado, así como los comentarios de mis escuchas) y ahora con el podcast de Ío y Bruno. En estos momentos inicio otro en blip.tv que tiene muchos buenos comentarios en los sitios de referencia para el podcasting.

23 septiembre, 2007

El primer libro...

... y las primeras (maravillosas, melodiosas, únicas) palabras leídas.

Sucede que, como estaba previsto, la semana que recién transcurrió, se inició el préstamo de libros en la biblioteca del Jardín de Ío. Como esta niña vive en el
mundo de los animales, sacó este libro que es el primero en préstamo de este ciclo, y "de animales". Como pueden ver, ya es un ejemplar con "historia": fue donado al jardín antes de que Ío viera la primera luz de este mundo y aún así se conserva íntegro en imágenes, en colores, en fuerza. Ella se lo trajo a casa y, después de la palabra "de" que deletreó solita cuando hicimos su primera tanda de lotas, algunos nombres que acompañan a las ilustraciones de tan memorable ejemplar, han sido leídas íntegramente por ella. Recuerdo en este momento la palabra gaviota. La deletreó, por primera vez en su vida así:
ga... ve... ga-vio... ta... gaviota. Ello ocurrió el mismo jueves que trajo al amigo ese a casa, y como no tuve una grabadora a la mano; mucho menos videograbadora, el recuerdo me lo guardo. Pero al podcast espero subir el audio de la palabra gazapo, que leyó hoy. Hubo otras pero vamos poco a poco porque me imagino que hace un gran esfuerzo; cuando veía que ya no existía disposición, yo disimuladamente le leí otros nombres de animales y así la llevamos.

Ya hoy, al disponerse para hacer su tarea --sí, domingo en la tarde-- leyó la palabra "tareas" de su cuaderno ídem. Después el otro, que se llama "siluetas". Como ven, está en vías de descubrir esa fábrica de mundos posibles como lo es el lenguaje escrito.

10 septiembre, 2007

"Me gusto" en audiolibro


Resulta que el Jardín de Ío --y próximamente de Bruno-- emprende un nuevo proyecto para el fortalecimiento del gusto de los niños por la lectura: audiolibros.

Nos han invitado a los padres para acudir a realizar la grabación de la lectura en voz alta, de alguno que escojamos. Me apunté, y escogí un libro muy bonito titulado Me gusto.

Lo considero valioso en varios aspectos: en primer lugar, las ilustraciones son muy variadas, todas atractivas y con colores no tan saturados; sin embargo la combinación de ellos inyecta mucha jovialidad y dinamismo a la lectura. Otra de las características que me resultaron atractivas es que no es un libro de narrativa, sino más bien de poesía; todo alrededor del gusto por los rasgos de la propia personalidad del narrador, que --todavía más me satisface-- en ocasiones es una niña.

El asunto de la autoestima viene quedando para mí en último lugar pero no por ello es despreciable; al contrario, me resulta bastante valioso que la narradora no sólo aprecie sus momentos de "éxito" o de belleza, sino también se autoestima en los momentos difíciles: cuando no conoce las respuestas correctas en la escuela o cuando se cae.

Para muestra del contenido les transcribo una estrofa:
Me gusto cuando salto,
me encanto cuando vuelo,
y subo tanto, tanto
que casi toco el cielo.

También me gusto
cuando en la caída
me ensucio los codos
y me hago una herida.

P.D. Imagínensela "recitada" al estilo hip hop.

Letreros

Hace muchos años una persona hizo letreros para favorecer mi aprendizaje de la lectura.

Hace algunos, una amiga mía --Betty-- me recomendó lo mismo para Ío. Los hice en su momento (a sus dos años) pero no fuimos perseverantes en ello. Hace poco los volví a hacer, e igual. Hoy otra vez los hicimos, pero ya juntos: Ío, Bruno y yo. A Bruno le interesó más dibujar y acomodar los plumones, después de jugar con ellos, pero yo aproveché para sacar a Ío de la duda sobre el uso de la doble ele, como en pollito.

Recordarán que hace tiempo representaba gráficamente ese sonido con una H --así: mayúscula--. El miércoles de la semana pasada me ayudó a realizar unas lotas para mi clase, en la cual abordaríamos la tipología textual y la actividad le pareció atractiva, hasta me dijo "me gusta estar contigo", lo cual quiere decir que se divirtió. Así las cosas, hicimos unos letreros hoy y las primeras palabras que yo hice y ella copió fueron: pollito, estrella, silla, amarilla. Hasta le comenté sobre la pronunciación sudamericana --boliviana, en concreto-- de la doble ele. Claro, no le dije exactamente "fíjate cómo se escribe", ni nada por el estilo, sólo fue así como jugando. Ya después, la palabra que leyó sola, sin antecedentes míos sobre el significado fue "de".


Al final recortamos las palabras e hicimos juegos de combinación: mamá de Ío y Bruno, papá de Ío y Bruno, silla amarilla, perro y gato, papá y mamá, tele de Ío y Bruno, etc.



Postdata: como una hora después de la fabricación de las lotas, realizaron un dibujo en la computadora a cuyo nombre ya agregaron la conjunción "y". Así que se llama Ío y Bruno ("buno", pues aún le cuestan las sílabas compuestas CCV).

05 junio, 2007

Un libro digno de comprarse

No quiero decir que sean pocos los libros dignos de comprarse, pero en cuestión del habla popular y la educación de los niños, creo que el Conaculta ha hecho un bien al publicar este compendio de refranes. Lo criticable es que haya tenido que ser un extranjero quien viniera a mostrarnos lo que nosotros mismos usamos (ni primera ni última vez, así somos de malinchistas).

Esta es la noticia:

Notimex / La Jornada On Line

05/06/2007 20:53

México, DF. “Estando bien con Dios, los santos salen sobrando” o “Donde manda el caporal no gobiernan los vaqueros”, son algunas de las frases que recopila el libro Los refranes del hablar mexicano en el siglo XX, de Herón Pérez Martínez.

Publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y por el Colegio de Michoacán, la edición recoge el acervo más grande de refranes mexicanos, tales como: “Pa’ los toros del Jaral, los caballos de allá mismo”.

No se trata de un libro de expresiones chistosas, giros, modismos o frases hechas, sino de un compendio de sentencias concisas e incisivas incluidas en el discurso, con una intención argumentativa y una carga del hablar vernáculo, precisó el autor.

En declaraciones difundidas por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el especialista en lenguas románicas por la Universidad de Bourgogne, Francia, hizo una selección y eliminó aquellos textos que no son sino frases ornamentales que llegaron al conocimiento popular por su sonoridad, expresiones que el autor considera como dichos.

Por ejemplo, señaló, quedaron excluidas frases como “Ay, reata, no te revientes, que es el último jalón!, o “Aún no tienes vaca y ya vienes con la totuma”.

Recordó que en el último tercio del siglo XX, la tradición hispánica produjo numerosos refraneros que proliferaron, lo que interesó a las humanidades por el lenguaje y la textualidad, a través de disciplinas como la lingüística, la semiótica o la retórica.

Otros textos que destacan por su importancia en la construcción de Los refranes del hablar mexicano en el siglo XX son: El texto Refrán viejo nunca miente. Refranero mexicano, publicado por el Colegio de Michoacán, en 1997; así como el Índice de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua en 1998, y el habla cotidiana.

26 febrero, 2007

Bruno lee

Pues sí, así es aunque su vocabulario visual es muy reducido, es capaz de identificar y diferenciar tres palabras:
  • Ío
  • Bruno
  • Nemo